viernes, 4 de noviembre de 2011

2. Origen de los fósiles


El término fósil (del latín fossilis, desenterrado) fue introducido por el naturalista sajón Agrícola, en el  s.XVI, y designaba objetos de naturaleza muy diversa encontrados en el interior de la tierra, que iban desde cristales de minerales, piedras que por azar tuvieran formas curiosas, hallazgos arqueológicos hasta restos de seres vivos antiguos (a esto último es a lo único que en la actualidad se cataloga como fósiles). En aquel momento se consideraba que los fósiles no eran más que caprichos de la naturaleza, el resultado de extrañas fuerzas que sólo se explicaban con teorías disparatadas.
Sin embargos, desde tiempos remotos hubo pensadores que supieron interpretar con corrección el significado de los fósiles. Entre otros autores cabe destacar, en el s.v.C., al filósofo griego Jenófanes, quien indicó que el mar había ocupado en épocas otros lugares, como evidenciaba la presencia de restos de conchas marinas en áreas elevadas situadas en gran distancia de la costa. Leonardo da Vinci también pensó que los fósiles eran restos de seres vivos y dedujo que los océanos habían variado su posición con respecto a los continentes.
Hasta las postrimerías del s.XVIII no se aceptó de forma generalizada entre la comunidad científica la relación entre los seres vivos y los fósiles.
Pero todavía quedaba por descifrar por qué muchos fósiles representas formas de vida inexistentes en la actualidad: Cuvier considerado el fundador de la paleontología (es decir, el estudio de la vida antigua), defendía a principios del s.XIX que en la Tierra había habido a lo largo de  su historia diversas catástrofes, de las cuales el Diluvio Universal habría sido la última.